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Comunicación en crudo

Comunicación en crudo

Estamos en una etapa anterior a lo salvaje primitivo y la digestión es entre organismos en ebullición; el intercambio es molecular. Tiempo anterior interno, la técnica es una hibris que reflexiona sobre la actitud que suele adoptarse ante el dolor. El placer de esta comunicación en crudo entra en conexión con la parte que recarga la vida, esto viene a darle peso o quitárselo, algo viene a otorgarle sentido a estas obras, y por suerte, como cuando nos referimos al recuerdo de algo tormentoso, lo hacemos desde el alivio, la superación, el antídoto.

Contacto entre estratos, electrólisis, contornos trazados mediante golpes, cortes y raspados; un retorcerse de fisuras figura, una intimidad de cargas expresivas impregnando aquí y allá los acentos de la evolución de una obra que más que desarrollarse hacia una nueva etapa en su metamorfosis, se mantiene en un estado de aislamiento medio primitivo. Nos encontramos en el interior de esta exuberancia, estado primitivo interior, espacio para la suspensión, el repliegue y la fisura. Para que se de su génesis hace falta violentar la naturaleza y la técnica, a la manera de un crisol donde se transmutan sustancias. En este interior se procede a la invocación de antiguas fuerzas.

Noelia Marín lo llama límite crudo, genuflexión o escupitajo; sórdido gesto sin respirar del pecho a la cabeza; aquí hay una polilla negra que revolotea cargada de afectos negros y nos invita a girar por planos, amputaciones y ausencia de colores. Hacia la transparencia y hacia la aceleración mineral de los componentes, camuflaje entre partes en las que nos diluimos y en la que se nos invita a que huyamos u encontremos algo. El diálogo es un berrido animal multiplicado. Lo más humano, como lo más imbécil, reproduce sus accidentes; zonas dislocadas y por retorcer entre organismos, se recorre el grito y se abre el cuerpo para reconocerse, parece que hemos encontrado ese algo: dialoguemos.

Hay una forma de amor aséptica y dura, que hace tabula rasa con todo; arsénico y polímeros, encuentra la numeración correcta, el fuego más intacto entre dos mundos es un fuego fatuo, quien no sepa quien es la Carmen que se pase por la tabacalera; en este horno se cocina verdadera materia oscura.

Samuel Hereza. Zaragoza, febrero 2020.

Raw communication

We are in a period prior to the primitive wilderness and digestion is between boiling organisms; the exchange is molecular. A previous internal time, technique is a hubris that reflects on the attitude usually adopted in the face of pain. The pleasure of this raw communication comes into contact with the part that recharges life, which gives it weight or takes it away, something gives meaning to these works of art, and fortunately, just like when we refer to the memory of something stormy, we do it from a position of relief, overcoming and antidote.

Contact between strata, electrolysis, contours traced by means of blows, cuts and scrapes; a twisting of figure fissures, an intimacy of expressive charges impregnating here and there the accents of the evolution of a work of art that more than developing towards a new stage in its metamorphosis, remains rather in a state of half primitive isolation. We find ourselves inside this exuberance, a primitive interior state, a space for suspension, retraction and fissures. For its genesis to take place, nature and technique must be violated, just like a crucible where substances are transmuted. It is in this interior where ancient forces are invoked.

Noelia Marín calls it raw limit, genuflexion or a gob of spit; a sordid gesture without breathing from the chest to the head; here there is a black moth that flutters around, loaded with black affection, inviting us to revolve around planes, amputations and the absence of colour; towards transparency and towards the mineral acceleration of the components, camouflage between parts in which we are diluted and in which we are invited either to flee or find something. Dialogue is an animal cry multiplied. The most human, like the most stupid, reproduces its accidents; dislocated and as it twists among bodies, the scream is followed and the body is opened to recognize itself, it seems that we have found that something: let’s talk.

There is a form of aseptic and tough love, that makes everything tabula rasa; arsenic and polymers, it finds the correct numbering, the most intact fire between two worlds is a fatuous fire, whoever doesn’t know who Carmen is should go to the tobacco factory; genuine dark material is cooking in this oven.

Samuel Hereza. Zaragoza, February 2020

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